UN ESPACIO PARA...

COMPARTIR LOS COMENTARIOS Y OBSERVACIONES QUE HACEMOS DE LAS PELÍCULAS QUE DISFRUTAMOS EN NUESTRO TIEMPO LIBRE. GENERALMENTE TIENEN COMO TEMA CENTRAL A LA MUJER Y BUSCAMOS UN TIPO DE CINE QUE NOS PERMITA ACERCARNOS AL SER HUMANO CON PRUDENCIA Y LEALTAD.



domingo, 26 de febrero de 2012

AMOR SIN ESCALAS

“El año pasado pasé 322 días de viaje. Lo que quiere decir que tuve que pasar 43 miserables días en casa”.

Una temática muy contemporánea acompaña a este film cuyo contenido tiene más parecido a su nombre original, UP IN THE AIR. Una vida en el aire, sin el anclaje a tierra que vive su protagonista Ryann Binham (George Clooney), obsesionado por juntar millas y por vivir volando pues está en un mundo de movimientos precisos, sin tiempo que perder. Trabaja en una empresa en la que es comisionado para ir a muchas ciudades norteamericanas a despedir a sus empleados, con una joven (Anna Kendrick) eficiente en rendimiento, contratada para este fin. No es fácil decir “gracias por sus servicios, ya no trabaja más para esta empresa” y enfrentar diversas reacciones ante la cantidad de sentimientos que despierta esta noticia. A la vez quienes están comisionados para hacerlo asumen esta situación con sus diversos estilos de vida. Ella, que apenas despierta al mercado laboral, debe acomodarse a las numerosas escalas y cambios de avión mientras olvida su tristeza por los planes de matrimonio frustrados. Él, por su parte, que vive sin compromisos y ligero de equipaje, encuentra a una mujer (Vera Farmiga) que parece llevar una vida semejante a la de él, con la que intercambia placeres y viajes. Dos mundos diferentes que, de pronto, se ven enfrentados a la reflexión, a mirar con otros ojos la realidad. Es cuando deben cambiar de rutina y empezar a trabajar en tierra firme y frente a un computador.

-¿Qué crees que hacemos aquí?
-Preparamos a los nuevos desempleados a superar la perdida de empleo...
-Estamos aquí para hacerlo tolerable,
para lidiar con las almas heridas
que cruzan el río en el punto donde la esperanza casi no es visible.
Y les damos un bote para que naden.

El sueño americano aparece aquí en todo su esplendor, con la meta de crecer por crecer en la economía, y vivir sumergidos completamente en el mundo de los negocios. Vemos hombres y mujeres profesionales cuyo principal interés es su posición económica y social antes que involucrar a otra persona en su espacio afectivo, lo que sería un estorbo para el cumplimiento de sus metas. Es el caso del protagonista que termina por conquistar su gran sueño, llegar a los diez millones de millas por sus constantes vuelos, pero una vez alcanzado no tiene nada qué decir. Se asoma el peso de la soledad hablando por sí solo. Al mismo tiempo, somos testigos de las variadas respuestas ante la pérdida de un empleo que involucran reacciones dolorosas ya que afecta finalmente la familia, las ilusiones, los sueños por alcanzar. Es cuando el sistema capitalista se impone con una fuerza salvaje y la tecnología afecta a las personas y a los valores que están inmersos en la familia, en el encuentro con los cercanos. Sin embargo, pensamos que esta visión pesimista y de desesperanza en el sistema tiene que volcarse a unos planos de libertad, igualdad y solidaridad que deben ser buscados por las nuevas generaciones. Sólo así se encontrará el camino, sólo así se podrá recorrerlo y darle un verdadero sentido a la vida.

El joven director de esta película Jason Reitman, se basó en una novela escrita por Walter Kirn en el 2001. Tuvo seis nominaciones a los premios Oscar en el 2009 y fue ganadora del premio al mejor actor. Más que un drama o una comedia es una cinta que muestra lo importante que es vivir en sociedad con el apoyo de la familia y de personas que nos den su confianza y su cariño. Vale la pena destacar también su música y el contenido de sus composiciones que están repletas de valores y de ánimos para salir adelante.

“¿Si os ponéis a pensar en vuestros mejores recuerdos, en los momentos claves de vuestra vida, estabais solos? La vida es mejor en compañía".

lunes, 20 de febrero de 2012

EL OTRO HOMBRE


“¿Crees que dos personas pueden vivir juntas toda la vida?"
"¿Desearías tener la oportunidad de acostarte con otra mujer?”
Con estos interrogantes se da inicio a una película en la que su director parece indicar que “no hay que dormirse en los laureles”, al tiempo que asegura “hay que aprender a perdonar y hacer todo para entender al otro”. Aquí vemos a Lisa (Laura Linney) interesada en conocer la respuesta de su marido Peter (Liam Neeson) a estas sugestivas preguntas, antes de viajar a Milán, pues es una reconocida diseñadora de zapatos. Ellos son, al parecer, un matrimonio feliz que vive en Inglaterra y llevan casados un buen tiempo. Peter queda en casa con su hija quien le entrega un mensaje que lo llevará a descubrir muchos secretos a través de internet gracias a que él es un reconocido empresario en este campo. Con la ayuda de la clave “Lago Como.” puede ingresar al mundo de su esposa y conocer a otro hombre, Ralph (Antonio Banderas), que ha sido su amante y con el que ha compartido su tiempo mientras hace sus exposiciones en el extranjero. Lo busca y descubre que vive en Milán, a donde se traslada, al tiempo que responde a sus correos electrónicos haciéndose pasar por Lisa. Allí lo conoce, sin revelar su identidad, juegan continuamente al ajedrez y logra penetrar en su mundo. No es más que un impostor que vive en un edificio de apartamentos donde es su portero y se hace pasar por un reconocido hombre de negocios. Descubre entonces que Lisa es su amante cuando viaja a Milán donde viven momentos de pasión colmados por el deseo y la poesía, mezclados con la astucia y el encanto de este hombre. Mientras tanto, su hija Abigail que anda preocupada por su desaparición, lo sigue y logra encontrarlo en esta ciudad italiana donde, en vano, trata de frenar sus ímpetus por descubrir la verdad. Y la encuentra, como también halla la forma de olvidarse de Ralph, al tiempo que los espectadores descubrimos la muerte temprana de Liza quien ya había fallecido cuando Peter inicia su búsqueda virtual.
La base de este film es el relato del escritor alemán Bernhard Schlink, que se transforma en el 2008 en este drama dirigido por Richard Eyre, el mismo director de la película ya reseñada en este blog, Notas de un escándalo (2/05/2011). En una hora y 32 minutos hace frente a temas centrales en las relaciones de pareja como la infidelidad, el conocimiento real de sus integrantes y el respeto por las condiciones de cada uno; además, se incursiona en un ámbito de gran actualidad como es el uso de la tecnología, facilitadora de dicho conocimiento. Aparece por momentos un triángulo amoroso que se opaca cuando descubrimos que la protagonista ya estaba muerta, pero que tiene sus puntos álgidos cuando se enfrentan dos hombres, uno de ellos dominado por los celos y el otro, por su yo fortalecido en la fantasía y la autovaloración. En este personaje encontramos un creativo que cautiva a las mujeres con su toque romántico, su vestimenta varonil y su espíritu conquistador. Y es quien tiene las condiciones que no ofrece el marido de Lisa, con él experimenta un mundo de ensueños lejano a la realidad. Todo esto lo descubre Peter a través de su relación con Ralph, por lo que poco a poco va disminuyendo su ira y su pasión por destruirlo. Logra calmar los celos que se convierten en una comprensión de la persona amada que lo lleva a buscar la paz en su hogar. Es también el momento de hacer las paces con su hija, con quien tenía dificultades en la aceptación de su pareja. Así mismo encontramos semejanzas con la película del mismo director donde el hilo conductor es el escándalo, aunque en este caso, se evita para dar paso a la vida, a la libertad, a la comprensión del género humano y a la misma muerte. Toda una metáfora que nos lleva a concluir lo importante que es ponernos en los zapatos del otro. 

lunes, 13 de febrero de 2012

LA DUDA

La duda puede ser un lazo tan poderoso y sostenedor como la certeza
Nuevamente vemos a Meryl Streep protagonizando una película, otra Meryl Streep, diferente pero igualmente grandiosa. Basta con ubicarla en un colegio americano de los años 60, donde los niños permanecen internos al mando de ella como superiora de la institución –con el miedo y la disciplina como sus armas-, para  imaginarla dándole a su papel una gran fuerza actoral. Allí tiene todo el poder para controlar a sus subalternos e imponer las normas, estrictas y bastante cerradas para los educandos a su cargo. Surge entonces la duda cuando el padre Flynn (Philip Saymour Hoffman) –capellán del colegio que tiene el cariño y la comprensión como sus aliados en la educación de los niños- intenta suavizar la rigidez impuesta por la hermana superiora Aloysius Beauvier y trata de ayudar a Donald, el único estudiante negro que ha sido aceptado en este colegio. Y son los comentarios de la joven hermana James (Amy Adams)  sobre el trato especial que da el sacerdote a Donald los que motivan a la directora a asumir una posición de persecución sin límites hacia Flynn. Lo acusa de abusar de este alumno sobre la base de sus suposiciones, en una lucha implacable que termina por destituir al padre y finalmente envolverla a ella en un mar de dudas.
Un drama de intriga religiosa que en el 2008 adaptó el guión de la obra teatral del mismo nombre. En 104 minutos, con una escenografía casi teatral y ganadora del premio Pullitzer, John Patrick Shanley se inspira en su vida personal para dar a luz a LA DUDA ya que se educó en colegios parroquiales de los Hermanos Cristianos y Hermanas de la Caridad irlandeses y fue testigo de abusos sexuales realizados por el clero. Muestra en ella la educación en el siglo pasado cuando la rigidez impuesta en los colegios se expresaba con morbosidad y desenfreno. Difícil aclarar el tema de la homosexualidad y la pedofilia en la iglesia por la presencia de la duda que, en este caso, está muy lejos de la certeza. Encontramos a la hermana y al padre con una buena cantidad de pruebas que no permiten asegurar quién tiene la razón; probar y desmentir las acusaciones resulta delicado pues no son evidentes. De ahí el planteamiento de esta película sobre la búsqueda de la verdad y las terribles consecuencias en un ambiente vedado para el cambio. Podemos ver cómo se reacciona ante una acusación y cómo, quien la hace, se involucra hasta el punto de no tener certeza en sus palabras. Vemos también un fuerte contraste entre el estilo de vida alegre y jovial llevado por los sacerdotes y la manera silenciosa y huraña que domina el comportamiento de las religiosas. Contrastes que nos hacen pensar en situaciones de superioridad e inferioridad dentro de las órdenes religiosas.


¿Inocente o culpable? ¿Verdad o mentira? ¿Duda o certeza? Difícil saberlo cuando la intención de su director es crear la duda en el espectador. El resultado en estos casos es una comunicación ambigua en la que la presunción de inocencia dentro del marco del debido proceso va de la mano con la subjetividad del derecho. Al mismo tiempo comprobamos lo delicado de la palabra, ya que de toda calumnia queda la duda y es difícil crear ambientes limpios después de haber emitido juicios a priori. Nuevamente entra en juego la subjetividad del ser humano que nos muestra que “cada cual ve la realidad con sus propios ojos”.
"Tengo dudas, ¡tengo tremendas dudas!"

lunes, 6 de febrero de 2012

TE DOY MIS OJOS


Te doy mis piernas, te doy mi espalda, te doy mis manos, te doy mi cuello, te doy mis ojos… Te regalo todo mi ser. Así se entrega Pilar a su esposo, de manera total y deseando un cambio en su comportamiento, como lo había prometido. La vemos entonces regresar a su hogar con la esperanza de encontrar paz y tranquilidad mientras él asiste a sesiones de psicoterapia donde es incapaz de mostrar su yo interno y se niega a ser parte de su ayuda. Imposible cambiar la esencia de este maltratador con el que lleva 9 años de casada. En vano intenta encontrar la felicidad a su lado y finalmente vuelve a huir con su hijo. Una huida definitiva como consecuencia de la máxima violencia ejercida contra ella. Ya no puede más con tanto maltrato y debe darle la razón a su hermana que en vano luchó por protegerla de ese monstruo llamado Antonio.

Este drama social nace del documental Amores que matan que hace una muestra de las relaciones de pareja en España y pretende ahora ampliar su mirada para hacer una crítica al maltrato a la mujer. Una película seria que aparece como resultado de una profunda investigación sobre el tema mostrando así un cine comprometido, cercano a la realidad y al común de la gente. Aquí se mezcla la parte erótica con el maltrato psicológico y el resultado de máxima agresión proviene de una falta de seguridad y de autoestima, enmascarado en unos celos.  En este caso, aunque el personaje en cuestión asiste a la terapia, es difícil para él reconocer su problema ya que es incapaz de nombrarlo. Tampoco recuerda escenas agradables en su matrimonio, tan sólo evoca el ruido imperceptible del vestido de su mujer cuando ella camina y es esto lo que más extraña cuando ella lo abandona. Solo quiere tener a su mujer totalmente indefensa, sin recursos para salir adelante, sin autoestima, sin familia, sin amigos, sin vida. Sabemos que es vital la ayuda del entorno para salvar a Pilar y en este caso encontramos la presencia de una madre que ha vivido la misma situación y aconseja a su hija conservar su matrimonio, un hijo de 8 años que también es víctima y seguramente repetirá este modelo, una hermana que sufre y lucha por ayudarla, y unas compañeras de trabajo que comparten sus vivencias con ella e intentan socorrerla en este mundo de miseria. Todo esto sucede en Toledo, ciudad cargada de belleza y de un apreciable fondo cultural que va de la mano con el crecimiento de nuestra protagonista. Un cambio que apenas se proyecta después de un pasado tormentoso.

"Sin ti no puedo vivir, no me dejes"

Esta película fue grabada en España en el año 2003 bajo la dirección de Icíar Bollain, una reconocida artista madrileña. Mereció los Premios Goya por mejor película, mejor director, actriz y actor. Premios que recibieron sus protagonistas Laia Marull y Luis Tosar, ganadores también de la Concha de Plata en San Sebastián.


"Los colores son como las ninfas y se repiten como en una melodía.
Si podemos escucharlos también los sentimos:
el verde es el equilibrio,
el azul es profundidad,
el blanco no suena, no duele,
el verde... el verde es el miedo".