UN ESPACIO PARA...

COMPARTIR LOS COMENTARIOS Y OBSERVACIONES QUE HACEMOS DE LAS PELÍCULAS QUE DISFRUTAMOS EN NUESTRO TIEMPO LIBRE. GENERALMENTE TIENEN COMO TEMA CENTRAL A LA MUJER Y BUSCAMOS UN TIPO DE CINE QUE NOS PERMITA ACERCARNOS AL SER HUMANO CON PRUDENCIA Y LEALTAD.



martes, 9 de octubre de 2012

VAN GOGH: EL LOCO DEL PELO ROJO


Como un girasol que se abre ante una fuente resplandeciente de luz y de calor, como el  poseedor de ese gran ojo que enciende la ilusión, como el vidente de una luminosidad que solo resiste su mirada, así vemos a Van Gogh a través de esta película llamada “El loco del pelo rojo”. El pintor holandés que solo vivió 37 años (1853-1890) buscando su lugar en un ambiente que no lo aceptó y que no reconoció el valor de sus obras. Un ser generoso, solidario e idealista que vivió frustrado e incomprendido; intentó darle un sentido a la vida y hacerla trascendental, pero no lo logró. Su depresión, su mal genio y la marcada agresividad estuvieron asociados con la  presencia de una baja autoestima, autoflagelación y rasgos esquizofrénicos. Igualmente su estricta formación religiosa y las exigencias familiares respecto al trabajo y a la vida independiente lo llevaron a variadas búsquedas en el terreno laboral, sentimental y de relación con los demás; fracasó en sus intentos y al final se dedicó a la pintura. Pintó el dolor, la tristeza, la miseria y la soledad de los seres humanos, el valor del trabajo, el campo y su riqueza en toda la expresión del sentimiento social. Con el puntillismo logró captar la luz y con su arte impresionista mostró toda su capacidad para pintar, sin dejarse privar de la potencia de crear. Terminó en la escuela postimpresionista que marcó su pintura emotiva de colores vivos y de pinceladas distinguibles.

                               Paul Gaugin: Lo único que veo cuando observo tu obra es que pintas demasiado rápido.
                                         Van Gogh:    Observas demasiado rápido.

Así vivió este ícono del arte, un hombre que luchó consigo mismo, que padecía una posible enfermedad mental, pero era tan sensible que pudo demostrar todo su potencial creativo. Esto sin olvidar la presencia de su hermano Theo, su apoyo incondicional, la única persona que lo amaba y lo comprendía, quien siempre sufragó sus gastos y estuvo presente en todas sus dificultades. Con él mantuvo una comunicación epistolar constante y con él compartió la alegría de la venta del único cuadro, “La viña roja”.  Ayudó también al acercamiento entre Van Gogh y Gauguin durante un buen tiempo, atraídos por la pintura y su pasión por ella, y finalmente alejados por marcadas diferencias en la concepción de su arte y en la misma convivencia. Coincidió su separación con la pérdida de la oreja izquierda de Van Gogh, en una época en que se acentuaron sus crisis depresivas, con reagudización de su cuadro mental. Su hermano lo recluye en la institución psiquiátrica de Saint-Rémy donde sigue pintado y sus cuadros con trigales y cipreses, llamaradas oscuras, terrenos escabrosos y de naturaleza lúgubre son producto de esta época. Pasa sus últimos días en Auvers invadido por la soledad y en un mundo diferente a la normalidad, buscando el suicidio como solución.



Una producción americana de 1956, dirigida por Vincent Minnelli, protagonizada por Kirk Douglas y con la actuación de Anthony Quinn quien recibió el Premio Oscar al mejor actor secundario. Se basó en la novela Lust for life de Irving Douglas y está clasificada dentro del género biográfico de drama. Una película fiel a los sucesos, personajes y ambientes ya que fue rodada en los mismos paisajes donde el artista vivió. Obtuvo los mejores comentarios por la actuación y la producción; así mismo fue elogiada por la fotografía, los paisajes, la luminosidad en los exteriores y la tensión interior en otros entornos. Nos conmovió esta recreación maravillosa de la atormentada vida de Vincent Van Gogh.

domingo, 30 de septiembre de 2012

EL GRECO


"Yo pinto porque quiero convertir a las personas en santos,
pinto porque quiero que sus almas se conviertan en luz pura.
Yo pinto porque quiero que todo se vuelva luz,
porque solo la luz puede vencer a la muerte.
Y yo pinto para vencer a la muerte".


“El pintor de Dios” como se le llama también a El Greco, es el nombre del libro (del escritor griego Dimitris Siatopoulos) en el que se basa esta producción hecha en el año 2007.  En ella aparece el pintor en su tierra natal, en Creta 1566, de donde tiene que huir por la violencia, y a los 26 años se traslada a Venecia al estudio de Tiziano quien fue su maestro y de quien tomó muchos aportes del estilo veneciano del Renacimiento dominado por los temas religiosos y de la mitología griega. Recibe también influencia de Tintoretto y de Miguel Angel. En esta época conoce y se enamora de Francesca, hija de un gobernante veneciano, que debe dejar al Greco pues su padre planea casarla con un rico mercader que ella desconoce. Cinco años después de su vida en Venecia, este pintor llega a España y se instala en Toledo, un gran centro religioso y cultural. Allí vivirá el resto de  su vida dedicado a la pintura, a la expresión de sus sentimientos y a la búsqueda de la verdad que siempre quiso plasmar en sus cuadros. El arte para él tuvo ese matiz inquisidor y contestatario, y a través de sus imágenes quiso rebelarse contra la iglesia y contra la sociedad injusta de la época.

“La verdadera dueña de mis cuadros es la eternidad”
“Podrán destruir mis cuadros, pero no mi vida”
“Le doy a la gente mundos nuevos, color, luz…”
“Mi vida ha estado ardiendo, no en el fuego sino en la luz”.

Su verdadero nombre fue Doménikos Theotokópoulos (1541-1614) y su obra es considerada de un nivel sobresaliente con una marcada influencia de sus maestros italianos y posteriormente con un estilo personal en el que dominan figuras alargadas, expresivas y cargadas de color en ambientes oscuros, grises e indefinidos. Cuadros como El Espolio y El Entierro del Señor de Orgaz son recreados en la película y en ellos podemos ver la devoción de El Greco por los temas espirituales con una entrega casi mística. Sin embargo, El Espolio hace que la Iglesia y particularmente el cardenal Niño de Guevara lo rechacen y lo obliguen a pintar cuadros religiosos más ortodoxos. A su vez, éste le pide al Greco que lo pinte y como no le agrada su retrato, inicia una persecución hacia el artista que lo lleva a hacer sus descargos ante el tribunal de la Inquisición. Allí  es acusado por su vida familiar –tiene un hijo y no está casado con la mujer que ama, Jerónima de las Cuevas- , por sus pinturas que se salen del modelo impuesto por la iglesia, y por su marcado alejamiento de ella y del clero en general. Por fortuna, logra hacer sus descargos y sale avante de esta acusación.

 El Espolio                                    El entierro del Señor de Orgaz               Retrato del Cardenal Fernando Niño 
                                                                            de Guevara

Grecia es la cuna del director de esta producción Grecoespañola, Yannis Smaragdis; al mismo tiempo su protagonista, Nick Ashdon, y el autor de su música, Vangelis. Pertenece al género de biografía y sobresale por la decoración y el vestuario, muy propios de los siglos XVI y XVII, época en que transcurre la obra. En ella se hace visible la lucha de este gran artista por mantener su libertad en un ambiente dominado por el poder eclesiástico; sus cuadros reflejan el dolor, la injusticia, la fe, la búsqueda de la luz y de la verdad. Con su forma de pensar y de actuar pudo vencer la ignorancia y la barbarie, y en sus obras encontró un estilo particular que lo convierte en un ser admirable, como pintor y como hombre. 

Consideramos valioso anexar los periodos de la producción artística de El Greco:

lunes, 10 de septiembre de 2012

LOS FANTASMAS DE GOYA



Religión y arte es una conexión muy propia del siglo XVIII, de la Alta Edad Media dominada por el oscurantismo y el Santo Oficio de la Inquisición. Aparece la iglesia como el mayor entorno para el arte y los pintores famosos están ligados a la religión y a la política. Surge entonces GOYA, un pintor de la corte de Carlos IV de España, pero con una función subversiva del arte. Se revela, se pronuncia ante la realidad y hace denuncia de una etapa convulsionada de la historia en la que los valores sociales se imponen violentamente. A pesar de su sordera, fue un artista que supo plasmar el momento histórico en sus pinturas que no son más que el reflejo psicológico de su mundo dominado por reyes y religiosos, en nombre de la verdad y de la salvación. En esta España absolutista, los ideales de la revolución francesa no tienen eco y existe el temor de que la igualdad, la libertad y la fraternidad promulgados por ella sean contagiosos. El arte como botín de guerra se impone y Goya se atreve a hacerlo a su manera. Finalmente, como él mismo lo dice “Pinto lo que veo”.

La película LOS FANTASMAS DE GOYA del 2006, dirigida por Miloš Forman, es el reflejo de todo lo anterior. Es el año de 1792 cuando en el Santo Oficio de la Inquisición en España podemos ver a la bella Inés Bilbatúa (Natalie Portman), hija de un rico mercader y modelo preferida de Francisco de Goya (Stellan Skarsgard). Ella es acusada de herejía de manera injusta y recluida en prisión. El hermano Lorenzo Casamares (Javier Bardem), dominico del Santo Oficio, se interesa por ella a través de los cuadros de Goya y tiene acercamientos a la familia Bilbatúa que le solicita su ayuda para liberarla. Dicha familia busca la manera de someter al hermano Lorenzo que visita a Inés repetidas veces, sin lograr su liberación. Por el contrario, debe huir a Francia pues termina siendo perseguido por la corte española. Mientras tanto, pasan 15 años, en los que Francisco continúa al servicio de la corte, y se dan muchos cambios en el ambiente político y religioso como la toma de España por Napoleón Bonaparte quien llega a imponer a su hermano como rey, la abolición de la inquisición, la recuperación de España por las tropas británicas, hasta llegar a la restauración de la monarquía española con la liberación de los inquisidores. En este tiempo, Inés recupera su libertad con la terrorífica imagen de un fantasma que vaga desesperada en busca de una hija que tuvo en prisión, el hermano Lorenzo regresa promoviendo inicialmente los ideales de la revolución francesa y termina ajusticiado por los españoles, y Goya –sordo, viejo e incapaz de abandonar a su musa- no ha dejado de pintar con el mismo sabor crítico la miseria y el horror de la vida y la violencia en su país.

Tres personajes dominan esta película –Goya, Inés y Francisco- en la que se entrelazan para mostrar una parte de la historia marcada por la decadencia moral y social de las instituciones, como también por la ignorancia y la intolerancia del ser humano. Preocupa muchísimo que situaciones semejantes puedan vivirse hoy en día en nuestro país. La noticia sobre "El crimen de una bruja que fue quemada" en un pueblo del suroeste de Antioquia no deja de asombrarnos. Duele saber que en pleno siglo XXI se repitan hechos tan abominables: "A la supuesta hechicera, de 47 años, la encerraron en su casa el pasado 29 de agosto, la golpearon, la desvistieron y le arrancaron el pelo con un hacha. Luego le rociaron gasolina, le prendieron fuego y, como en los tiempos de la inquisición, incineraron su cabello y su ropa". EL TIEMPO, 9 de septiembre de 2012. 

martes, 4 de septiembre de 2012

PIE DE PÁGINA

“La modestia crece en proporción a la superioridad” es la frase que nos invita a reflexionar sobre esta película, de carácter tenso y con un final difícil de pronosticar. Aparece en ella el típico científico metódico que espera mucho tiempo para ganarse el premio de la Academia de Artes y Ciencias de Israel. Así, después de 30 años, Eliezer Shkolnik (Shlomo Bar-Aba) recibe la noticia y, aturdido por la carga de conciencia, va a recibir una distinción no es para él. El jurado ha llamado a su hijo Uriel Shkolnik (Lior Ashkenazi) y le ha confesado que por un error involuntario, se ha elegido a su padre para recibir un premio que pertenece a él. Deberá entonces decirle la verdad, confesión a la que éste se niega y desata toda una serie de reacciones en el grupo de científicos, en la familia y en los mismos protagonistas.

“Hay cosas más importantes que la verdad, como la familia”

Esta frase habla del verdadero sentido de lo justo. Detrás de los logros científicos e intelectuales se da una relación padre e hijo, que en la cultura patriarcal adquiere toda su importancia. Y es el hijo el que sacrifica su valor y reconocimiento, y permite ser excluido del galardón, para no dañar la imagen de su padre y evitarle un desengaño. Esto significa una amenaza para su futuro como investigador universitario, pero lo acepta aun sabiendo que su padre no le reconoce su esfuerzo y considera su obra frívola y carente de valor. Es además un hombre neurótico, pedante, egocéntrico y rencoroso. La competencia y la rivalidad dominan su mundo patriarcal que se ha quedado anquilosado en el tiempo y su nombre solo ha recibido una nota de pie de página en un reconocido libro de Grossman. El hijo, por su parte, ha tenido más éxito en la publicación de libros y aunque es igualmente estudioso del Talmud (la obra que recoge y preserva la tradición oral del judaísmo) como su padre, demuestra un acercamiento más moderno y más próximo a las nuevas generaciones. Ha sabido ganarse su apoyo, encontrar un diálogo franco con el mundo exterior y, a la vez, conservar el respeto y la devoción hacia su padre, independiente de su respuesta. Ambos, se encuentran en la intelectualidad y ambos renuncian a ese hallazgo en el otro.

“No tengo idea de quién es este hombre. Y es mi padre”.

Pie de página fue nominada al Oscar como mejor película extranjera en el mes febrero de este año y ha obtenido muchos premios entre ellos el Festival de Cannes al mejor guión y el premio de la Academia Israelí a la mejor película, dirección y actuación. Su director, Joseph Cedar, un neoyorkino que se radicó desde niño en la cultura judía, la cataloga como una tragedia envuelta en elementos cómicos. Con una música, un guión y una interpretación de la mejor calidad, nos muestra en 113 minutos el conflicto entre dos generaciones diferentes, padres e hijos. Un encuentro que siempre resulta difícil de sobrellevar, pero valioso porque en él está la esencia del Talmud. La discusión debe darse y con ella se espera agudizar las diferencias y las discusiones.


“Hace falta el conflicto intergeneracional para que el mundo se mueva”.

 “Algo que descubrí en el proceso de la película es que las cosas
 buenas nacen cuando se permite revelar equivocaciones. 
Porque, para el padre, el peor enemigo
 es la equivocación y para el hijo es lo contrario.
Su ideología es que de los errores surgen cosas buenas”.
 Joseph Cedar



lunes, 27 de agosto de 2012

EL PIANO



"La voz que están oyendo no sale de mi boca, es la voz de mi mente.
No he hablado desde que tenía seis años. Nadie sabe por qué, ni siquiera yo...
Mi padre dice que es un talento misterioso que poseo y que el día que se me meta en la cabeza dejar de respirar, será mi último día. Hoy me ha casado con un hombre al que todavía no conozco. Pronto mi hija y yo iremos a su país para reunirnos con él. Mi marido dice que mi mudez no le preocupa. Esto es lo que escribe: "Si Dios ama a las criaturas mudas, ¿por qué yo no?" Bueno sería que tuviera la paciencia de Dios, pues el silencio acaba afectando a todo el mundo. Lo extraño es que yo no me considero silenciosa, debe ser a causa de mi piano... Lo echaré en falta durante el viaje".

Estos son los pensamientos de Ada McGrath (Holly Hunter) con los que se da comienzo a la película EL PIANO, marcada por la sensualidad y el maravilloso sonido de este instrumento. “Mi voz es voz del piano” lo expresa quien carece de habla, y su relación con el mundo se da a través de su hija y de la música. Y es el piano el único intérprete de su vida interior y la única manera de establecer contacto con la realidad. Porque con él y con su hija Flora (Anna Paquin) llega desde Escocia a una isla perdida en Nueva Zelandia en busca de un marido, Alistair Stewart (Sam Neill), impuesto por su padre. Es la segunda mitad del siglo XIX y por su piano debe dar una dura lucha para recuperarlo después de ser abandonado en la playa y ser vendido por su esposo a su vecino George Baines (Harvey Keitel). Por él llega hasta a su nuevo dueño quien a cambio de permitirle tener contacto con él y su música, se acerca a su cuerpo lentamente hasta terminar siendo parte suya. Por él debe enfrentar la furia de su marido y las consecuencias fatales de sus celos que la alejarán definitivamente de la isla, de su mundo y del mismo objeto centro de su vida, su piano. Ya no volverá a ser como antes. El piano se ha convertido en el eje de su vida y de toda su tragedia.

La selva, la bruma, el mar oscuro, el lodo, la soledad y las sombras ambientan esta película en la que la música desempeña un papel principal que permite darle voz a un mundo interior rico y cargado de belleza para los sentidos. A pesar de su encanto, todo se desarrolla en un ambiente tenso y hostil en el que la música permite liberar el alma de su protagonista para crear paz, desasosiego y un acercamiento al amor, tan lejano a ella como quienes la rodeaban -unos colonos aislados del mundo y sometidos a las inclemencias del clima-. No habla, su rostro es inexpresivo, su mirada es triste y demuestra aparente fragilidad, pero es una mujer fuerte que no necesita palabras ni gestos para tomar decisiones y expresar sus sentimientos. Asume también las consecuencias de sus actos y en el momento final cuando quiere desaparecer con su piano, logra cambiar el rumbo de su vida.

En 1993, EL PIANO obtuvo los Premios Oscar a mejor actriz (Holly Hunter), mejor guión original (Jane Campion, quien la escribió y la dirigió) y mejor actriz de reparto (Anna Paquin). Es de destacarse que fue la propia actriz principal quien interpretó el piano –con música de Michael Nyman - y quien dio clases de éste a la pequeña de 12 años que interpretó a su hija. Muchos otros premios recibió este drama romántico de 112 minutos cargado de gran intensidad.

viernes, 24 de agosto de 2012

LOS CORISTAS


—Yo no sé ninguna canción. 
—No te preocupes, yo te enseñaré.

Atendiendo ahora a nuestro interés por la temática musical, damos espacio a LOS CORISTAS, una película educativa que muestra cómo la música puede transformar un ambiente negativo y dar lugar a un espacio vital y creativo. Es lo que sucede en el internado francés de Fond L´etang que alberga a un grupo de niños llevados allí con la intención de ser reeducados. Es el año de 1949, después de la II Guerra Mundial cuando su director, el señor Rachin, se empeña en darles un manejo totalmente represivo ya que considera el castigo físico y la violencia emocional como la forma ideal de educar a estos niños, víctimas del abandono y de la descomposición familiar. El castigo se impone tras cada falta con el lema “Acción y reacción” y la humillación y el encierro son la respuesta a cada actitud infantil cargada de odio y de desconfianza hacia el mundo de los adultos. Por fortuna llega allí el profesor de música, Clément Mathieu, un hombre bueno que inicialmente es rechazado por los estudiantes, pero con sus respuestas y su actitud generosa hacia ellos, logra acercarse lentamente y producir el milagro de crear música y llenar sus vidas de alegría y optimismo. Sabe que “nunca nada está realmente perdido” y que la fuerza del amor puede encauzarse hacia lo artístico. Se convierte entonces en su aliado, capaz de protegerlos, y sin perder la autoridad porque está invadido de complicidad y respeto. Este logro cambiará para siempre la conducta de sus estudiantes, así su paso por la escuela parezca ser efímero y termine siendo alejado de ella.

“Sus miradas eran la muestra de su deseo de escapar, de construir cabañas a cielo abierto”.

En el 2004, su director Christhophe Barratier muestra en este drama de 97 minutos el poder del bien y del mal y como cada uno de ellos puede multiplicarse con fuertes resultados. Por fortuna, hay un peso grande en lo positivo. Resulta sencillo captar esta lección y entender cómo podemos ser factores de cambio, a pesar de las adversidades. Importante poder romper con un ciclo de constantes refuerzos negativos y aprender cómo se llega a educar con confianza, respeto y optimismo, dando una visión positiva de la vida. La música es, en este caso, ese agente de cambio en el grupo de alumnos inmersos en la pobreza y en múltiples dificultades, para llegar a ser parte de un coro que los cautiva, modifica su conducta y encauza sus intereses.  Difícil lograrlo hoy en día, pero puede hacerse con profesores como Mathieu, capaces de penetrar en este mundo globalizado con propuestas pedagógicas que permitan encontrar ese camino que posibilite el ingreso al mundo de hoy.  Vale la pena destacar también la eficacia del afecto y del reconocimiento social en el aprendizaje, tan necesarios para la construcción de la identidad.

"Jamás digas jamás. Yo, que juré olvidarme de la música para siempre....
Siempre hay cosas que intentar, nunca nada está realmente perdido". 

Una película bien dirigida, marcada por una tonalidad especial propia de un ambiente frío, triste e invernal y con una banda sonora magistral. El coro que aparece en ella fue grabado antes de la película por los pequeños cantores de San Marcos y es fielmente doblado por el grupo de jóvenes actores. El resultado, una película que sensibiliza y permite disfrutar de la música y de la presencia de muchos valores humanos. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

EL SILENCIO ANTES DE BACH

“Bach es un compositor creado de la mano de Dios”. 
"Quien canta reza dos veces".                
                                 
“La música de Bach es una de las pruebas principales de que este mundo no es un fracaso”  Émile Cioran


La mirada lenta a un salón vacío donde al final puede verse una pianola de la que brota una música que marca el ritmo de su movimiento… El conductor de un camión, que tiene una virgen en su decoración, aparece con su ayudante interpretando música de cámara en su armónica… Un grupo de violonchelistas tocando un concierto de cuerdas para violonchelo solo en un tren que viaja ruidosamente a gran velocidad… Bach marcando el pedal de manera atlética en el grandioso órgano de una capilla… El hijo de Bach quien nos da una bella lección con su piano, recibe clases de su padre... Un hombre mayor disfrazado de Bach que guía a dos turistas en la ciudad de Leipzig… Un típico mercado de frutas, verduras, canastos, toldos, carne y sesos de ternera envueltos en las viejas partituras de “La pasión según San Mateo” -interpretadas por Mendelssohn muchos años después de Bach y con la intención de evitar su desaparición… Una coral de niños de la Escuela de Santo Tomás donde semanalmente dan recitales con la música de Bach… La demostración de este maestro alemán con las manos entrecruzadas al tocar el clavicordio a uno de sus clientes… Un jinete que se pasea elegantemente en su caballo al ritmo de la música de cámara… Una violonchelista semidesnuda frente a su instrumento, después de darse un baño en el que exhibe su escultural cuerpo… Un piano que se desliza lentamente y cae de manera estruendosa en el mar…

Esta y otras imágenes son captadas por el espectador de esta película quien visualiza un collage cargado de cuadros, al parecer sin mucha relación entre sí. Una película con nuevos lenguajes, nuevas formas de pensamiento y carencia de linealidad que cuesta entender ya que no hay coherencia en su relato. Nos cuestiona la falta de linealidad y esa desaparición forzada que se hace de un comienzo y un final de la historia que esperábamos encontrar. Difícil comprenderla desde unos conocimientos que manejan otra lógica, la orgánica no lineal. Esa lógica fragmentada que no se rige por la relación causa y efecto sino que marca la pauta de la naturaleza que es orgánica y va a diferentes espacios aprovechándose de cada uno de ellos. 

Sin embargo, nos guía Bach, uno de los tres grandes barrocos de la música clásica quien nos regala parte de su producción para homenajearlo y desentrañar su riqueza guardada durante cuatro siglos. Sonidos, ruidos, silencios, movimientos, colores, sabores, formas y texturas terminan haciendo una composición que recrea diferentes ambientes donde la música intenta hacer contacto con el discurso. Una música que viene de la razón, tiene ritmo, tiene escalas, tiene sentido. El resultado, una película experimental dirigida por el barcelonés Pere Portabella en el 2007, quien con una nueva estética auditiva y visual pretende conseguir en el espectador una "claridad explosiva" que va más allá de la expresión real de imágenes y sonidos. Una propuesta que cuesta entender, pero que nos aproxima a una forma diferente de hacer cine, de acercarnos a la realidad y, en este caso, a la riqueza musical de Johann Sebastian Bach. 

viernes, 3 de agosto de 2012

IRIS

“No somos felices sólo por ser libres, si lo somos. Ni por tener educación, si la tenemos.
Pero la educación puede ser el medio que nos permite descubrir que somos felices.
Nos abre los ojos, nos dice dónde hay placeres ocultos, nos muestra que tan sólo
 hay una libertad que tiene verdadera importancia: la de la mente.
Y nos da la seguridad, la confianza para recorrer el camino que esa mente,
nuestra mente educada nos ofrece”.

Tres personas en una protagonizan esta película que pretende mostrarnos la vida de la  librepensadora irlandesa y una de las mentes más brillantes de Inglaterra a finales del siglo XX, Iris Murdock. Una mujer que brilló en Oxford donde hizo su carrera de filosofía y continuó mostrando sin temor su carácter fuerte, su mente avasalladora y su espíritu libertino. La conferencista, la joven y la anciana Murdock se acercan a nosotros en una presentación alterna que va al pasado y regresa al presente para retratar la juventud y la madurez de esta reconocida filósofa y novelista, autora de 26 novelas y numerosos ensayos. Esto sin olvidar la presencia de John Bayley, un reconocido profesor de literatura de la Universidad de Barton, con quien vivió por 45 años y fue su apoyo incondicional en los dos últimos años de su existencia cuando tuvo que enfrentar la enfermedad de Alzheimer. Una historia de amor, un mensaje de vida y una muestra de la esencia humana.  

 “El amor verdadero tiene el sello de imborrable”.
“El amor es el idioma que todos entienden”.

Iris Murdock enseña con su obra y a través de su vida cómo ser libres y buenos, y cómo disfrutar del amor y encontrar la felicidad. Temas que van de la mano con la educación y con la importancia de la libertad de pensamiento. Conceptos que la escritora logra plasmar en su trasegar por el mundo con los más altos honores, pues con su esposo John Bayley da muestra de un amor conyugal sincero que puede enfrentar todas las dificultades y lograr superarlas. Juntos funden sus sueños y animan todas sus esperanzas. Juntos rescatan el concepto de matrimonio y comparten los momentos más felices y más difíciles de sus vidas. Juntos son capaces de sobrellevar una enfermedad que transmite la ausencia del mundo y destruye hasta lo más íntimo de cada ser. Porque entablan una lucha que tiene el precio de mantener la luz de esta gran mujer, así les cueste bucear en este mar de la memoria que termina siendo el mismo mar de la oscuridad. Bayley se convierte entonces en su salvador. Es quien le regala las palabras –su mayor y más valioso tesoro-  que ya no puede entrelazar y construye ese puente que ella necesita para salvarse. Finalmente, de su mano, Iris logra avanzar a esa otra estancia donde encontrará la paz. Duele verla, y es un dolor que acompaña a la soledad y al temor de no ser. Por fortuna, este miedo a la pérdida de la conciencia o casi muerte lo vemos compensado por el más grande amor, única forma de sobrevivir al dolor.

En 97 minutos podemos disfrutar de esta película inglesa del año 2001 protagonizada de manera magistral por Kate Winslet, Judi Dench -nominadas al Oscar a mejor actriz principal y secundaria- y Jim Broadbent, ganador del Oscar al mejor actor secundario. Su director, Richard Eyre, tuvo como base el libro Elegía a Iris escrito por John Bayley.  

martes, 24 de julio de 2012

UN MÉTODO PELIGROSO


Continuamos con un tema semejante al anterior y con una película de reconocimiento en el mundo cinematográfico contemporáneo. Fue nominada en el 2011 a los premios Mejor Película Europea, el Globo de Oro por el mejor actor de reparto, Viggo Mortensen, y el mejor actor británico, Michael Fassbender. Ellos interpretan a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, y a Carl Gustav Jung, psiquiatra suizo y se acompañan de Keira Knightley que aparece como Sabina Spielrein, la paciente de Jung, psicoanalizada por él y convertida después en su amante. Su director David Cronenberg se basa en la pieza teatral de Christopher Hampton para mostrarnos la aplicación de las teorías freudianas en la etiología sexual de muchos de los problemas psiquiátricos que fueron debatidos entre los siglos XIX y XX. Vemos también la tormentosa relación entre estos tres personajes que terminan separándose y dando un nuevo rumbo al pensamiento moderno.


En un hospital psiquiátrico de Zurich, Jung, de 29 años, lleva a cabo un tratamiento psicoanalítico con su paciente Sabina, de 18, que presenta anorexia con  ataques violentos de histeria. Esta joven le confiesa el pasado tormentoso con su padre quien le propinaba severos castigos que la humillaban y, a la vez, le producían placer. Jung descubre la validez de la teoría freudiana que habla de relación entre los problemas emocionales y la sexualidad. Busca entonces apoyo de Freud y entablan una amistad a través de cartas y de algunos encuentros de utilidad para el seguimiento del caso, hasta que finalmente se alejan por la divergencia de opiniones. Jung se aparta de algunas teorías sexuales de su maestro quien da un manejo científico a todo su saber; al mismo tiempo cree en la intuición como parte del conocimiento, presenta muchas dudas asociadas con la represión y se despoja de prejuicios para disfrutar del placer. A su vez, Jung y Sabina que han terminado involucrados emocionalmente deben separarse tras muchas dificultades y dar paso a una relación diferente pues ella se ha convertido en médica, estudiosa también de las enfermedades mentales y más cercana a Freud. Es el año de 1913, en vísperas de la I Guerra Mundial. 

Una relación de tres personas, un método peligroso, donde se observa el intercambio de experiencias y saberes con vínculos sentimentales que alteran la relación de estos personajes de la historia. La ciencia y el psicoanálisis, así como las enfermedades mentales y los problemas sexuales son débiles e incompetentes frente a la presencia del amor. Todo un estudio sobre la relación mente-cuerpo, médico-paciente y deseo-felicidad acompañado de una ambientación y un vestuario que impactan por la fidelidad con la época y con la presentación de los personajes. 

martes, 17 de julio de 2012

EL DÍA EN QUE NIETZSCHE LLORÓ

“Los juicios de las personas son ventanas al alma humana”.
“Estamos más enamorados del deseo que del objeto sexual”.
“Si la amistad desapareciera de la vida, sería lo mismo que si se apagara el sol, porque nada mejor ni más dichoso, hemos recibido de los dioses inmortales”.
 “Nadie es tan desgraciado, como es el que se aspira a ser alguien y algo distinto, a la persona que es en cuerpo y alma”.
“El aislamiento existe sólo si se aísla, una vez se comparte se aleja”.
“A medida que la muerte se acerca se debe comprender el valor de la vida”
  “La muerte no da temor cuando uno ha consumido la vida”. 
                                                                                                                                                             Federico Nietzsche                  

Interesante el tema de esta película que, si bien los hechos descritos en ella no se basaron en la realidad, muestra un acercamiento muy grande al pensamiento de cada uno de los personajes protagónicos: Friederich Nietzsche (Armand Assante), Joseph Breuer (Ben Cross) y Sigmund Freud (Jamie Elman). Está basada en la obra del psicoanalista norteamericano y destacada figura dentro del campo de la psicología existencial, Irvin D. Yalom, quien simula el encuentro entre el filósofo revolucionario alemán, el médico-fisiólogo-psicólogo austríaco, y el padre del psicoanálisis.

La obra, grabada en el 2007, transcurre en Viena, a finales del siglo XIX, cuando la escritora alemana de origen ruso, Lou Andreas Salomé, visita a Breuer con el fin de buscar una ayuda para Nietzsche. Este filósofo, que presenta una profunda melancolía e ideas suicidas, será grande a percepción de la escritora que ya conoce sus libros. Breuer acepta psicoanalizarlo sin que él lo sepa bajo las nuevas teorías y el apoyo de Freud, su joven alumno de apenas 24 años. Su  intención es curarlo mentalmente, y se establece entre ellos una desconocida amistad que, para sorpresa de ambos, termina hallando la cura a los males de Breuer.  Es cuando aparece la palabra como la salvadora que permite aflorar del inconsciente los deseos reprimidos. Así cada uno va depositando en el otro sus propias limitaciones y dificultades hasta encontrar un sentido a la vida y buscar un verdadero refugio en la amistad. Males como la lujuria y las fantasías sexuales del médico por la paciente Bertha Pappenheim (el caso de Ana O) y el amor frustado de Nietzsche por Lou Salomé parecen hallar su solución. Entra en juego el valor de la catarsis, tratando de hacer consciente lo inconsciente y de expresar libremente las emociones y sentimientos de cada uno de ellos. Finalmente Freud y Breuer van perfeccionando conceptos valiosos para la creación del psicoanálisis, Breuer descubre la genialidad de Nietzsche, y este gran filósofo tiene elementos de peso para la creación de su máxima obra “Así hablaba Zaratustra”.

Este drama de producción americana y dirigido por Pinchas Perry logra mostrarnos la actualidad que revisten los pensamientos de este librepensador en la filosofía moderna. Un Nietzsche, que según muchos comentaristas, acaba siendo más real que el de los biógrafos; un Nietzsche menos huraño y solitario, y más esforzado por superar su enfermedad y su locura. Todo esto sin olvidar la mirada que la película le da al psicoanálisis en su etapa inicial y a la biografía de personajes que han dado luz a la cultura occidental de nuestro tiempo. Son 105 minutos que nos permiten estar más cerca de la mente humana y de la conciencia.

lunes, 16 de julio de 2012

LA PIEL QUE HABITO


«Es una historia durísima de venganza, con chicos y chicas y un personaje muy diabólico que me está costando ponerme en su piel». Almodóvar


Volvemos a Almodóvar y esta vez con su última obra LA PIEL QUE HABITO, nominada en este año al premio Oscar como Mejor Película Extranjera. Ha recibido muchos premios, entre ellos cuatro premios Goya y el Bafta británico a la mejor película extranjera. Está basada en el argumento de la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet y musicalizada por Alberto Iglesias y por Concha Buika con aires flamencos. Cuenta con una decoración especializada en las figuras humanas de Juan Gatti, y en las esculturas de la artista Louise Bourgeous. Almodóvar, en 117 minutos, con una excelente fotografía y una música bien adaptada nos da una muestra de su gran amor a la pantalla en una cinta catalogada como drama, ciencia ficción y de terror.

Transgénesis con seres humanos es la palabra clave en esta película donde el Dr. Robert Ledgard (Antonio Banderas), un reconocido cirujano plástico, acude a todo lo que le proporciona la terapia celular para su experimento. Su esposa ha fallecido, víctima de un accidente automovilístico que le destruyó toda su piel, y necesita ahora experimentar en cómo hubiera podido salvarla. Desea crear una piel capaz de responder a las caricias y resistente a todo tipo de agresión. Y encuentra en quien aplicar su nueva fórmula. Es precisamente su mayor enemigo, a quien considera acaba de asesinar a su hija, el elegido para su máxima prueba. Intenta actuar como un Dios y sin temores éticos de ninguna clase, poco a poco va modelando en su laboratorio o sala de operaciones a su nueva figura. Aparece entonces una nueva imagen, Vera (Elena Anaya), quien después de un largo periodo de adaptación será la encargada de poner a prueba la capacidad de la apariencia externa sobre los sentimientos íntimos del ser humano.


Muchas de las ilusiones de la época de Frankenstein y de las confusiones morales y religiosas del siglo XIX y XX, ahora son realidad. Vemos en esta película cómo se ingresa a los caminos de Dios o se juega con la ética para intentar crear un nuevo ser humano, después de un cambio de sexo y de la aplicación de muchas técnicas para lograr en él la perfección. Toda una reflexión sobre el cuerpo y una alegoría a la cirugía plástica y a los cambios que produce en ese ser que cada día manipula a su antojo. Aparece Almodóvar con un tema diferente en el que juega con los avances de la ciencia y sus peligros, a la vez que hace una reproducción de las familias disfuncionales y estudia la identidad de las personas, el dominio de su cuerpo y de su sexo. Coincide, eso sí, en el manejo de la venganza, el deseo, la tensión psicológica, la violencia y el travestismo presentes en sus películas.  

La piel que habito, como un límite del territorio entre lo de adentro y lo de afuera, de esa fisionomía que habla de nuestra identidad, aparece ahora como un viaje sin retorno del que su protagonista no puede regresar. Ha sido violentada a través de un proceso irreversible ejecutado por su peor enemigo. El camino parece ser la destrucción, la venganza. Por fortuna, quedan aún sus sentimientos. 

domingo, 8 de julio de 2012

TRILOGIA DE LOS COLORES: AZUL

“Azul es la obra de un genio. Un cineasta comprometido, capaz de poner tela juicio los ideales más asimilados por la sociedad moderna, a través de la experiencia única de su mirada al interior del alma humana”.
Javier Ballesteros


Azul es la libertad asumida como un derecho y como un deber. Azul es el deseo de vivir libre, sin ataduras, de ser lo que se quiere ser. Azul es la opción de construir una memoria y al mismo tiempo de liberarse de ella. Azul es esa relación constante entre la vida y la muerte, entre la soledad y la compañía de los otros, entre el amor y el odio, entre la luz y la oscuridad. Azul es la música con pocas palabras, llena de emociones y de variados sentidos. Azul es esa rabia que devora las entrañas y prefiere refugiarse en el silencio. Azul es el sonido del dolor apaciguado por el contacto con el agua y la misma soledad. Azul es un poema íntimo y callado que busca refugio en lo profundo del alma. Azul es el color del agua y de la piscina donde Julie vierte su angustia, son los vidrios de las ventanas, los cristales del móvil, las luces de las lámparas, el edificio, la habitación, las puertas, el cielo, el anochecer y todo el ambiente cargado de tristeza. Azules son los sentimientos y los anhelos de quien padece una verdadera pena, pero debe renacer y convertir sus recuerdos en experiencias de vida. Finalmente azul es el color de la calma y de la esperanza.

“En cierta manera, el amor es contradictorio con respecto a la libertad. Si amamos, dejamos de ser libres, nos volvemos dependientes de la persona que amamos” (…) “La libertad es imposible. Aspiramos a la libertad, pero no la conseguimos”.    Krzysztof Kieslowski

Azul es la primera película de la Trilogía de los colores que apareció en 1993 representándonos la libertad. Su director Krzysztof Kieslowski, con una música especial y con poco lenguaje, llega a nosotros para darnos un verdadero goce a los sentidos. Su protagonista Julie es Juliette Binoche quien en 98 minutos se hace presente por los senderos más profundos del alma. Sorpresivamente pierde a su hija Anna de 5 años y a su marido Patrice, un compositor famoso, en un accidente automovilístico. Ella, por su parte, sobrevive después de un largo periodo de recuperación en el que ha intentando suicidarse. Parece no querer vivir puesto que manifiesta un rechazo a todo lo que la rodea e inicia un doloroso episodio de duelo. Hace entonces un recorrido solitario por su vida anterior destruyendo las notas del último trabajo de su marido -una pieza clásica inacabada que iba a ser interpretada como "Canto por la Unificación Europea"-, y, como un ser anónimo, evade todos los privilegios de los que gozaba en su mundo anterior. Busca entonces enterrar heridas, liberarse de todas las cargas del pasado y descubrir su mundo para comenzar una nueva vida. Sola se enfrenta a su camino recorrido del que queda la fama musical de su esposo, su concierto aún sin terminar y una amante inesperada con una hija por nacer. Aparece entonces, Olivier, un eterno enamorado de Julie, quien se acerca a ella buscando su ayuda para finalizar la pieza musical. ¿Será ella la compositora? ¿Qué pasará con sus inesperados hallazgos? ¿Hallará su paz interior?

     

“No se puede renunciar a todo. Siempre hay que quedarse con algo”

Una invitación a reflexionar sobre el pasado y cómo encontrar la propia libertad. Una obra con una excelente banda sonora interpretada por Zbigniew Preisner, una fotografía bien lograda y silencios muy significativos que hacen de Azul toda una reproducción del dolor. Dolor por una pérdida irreparable y su conflicto interno que parecen difíciles de superar, pero su protagonista debe hacerlo, enfrentándose a sí misma y borrando los recuerdos del pasado en un proceso de reconfiguración y de cambio. Solo así podrá asomarse a su libertad interior, a su propia soledad. Una película que sorprende por la sensibilidad de su director para llegar al interior del ser humano sumido en el dolor y para buscar caminos que lo lleven a su liberación. Duele entonces la temprana desaparición de Kieslowski, acontecida dos años después del estreno de Rojo.

sábado, 23 de junio de 2012

TRILOGÍA DE LOS COLORES: BLANCO



“Blanco es una película sobre la Igualdad entendida como contradicción. Entendemos como concepto de “Igualdad” que todos queremos ser iguales. Pero pienso que esto es absolutamente falso. No creo que nadie quiera realmente ser “igual”. Todo el mundo quiere ser “más igual”. Hay un dicho en polaco: Están aquellos que son iguales y aquellos que son “más iguales”. Krzysztof Kieslowski


Esta segunda película de la trilogía de los colores, en la que Blanco significa igualdad, fue desarrollada en Francia y Polonia en el año de 1993, con una duración de 92 minutos. En ella vemos a su protagonista Kieslowski (Zbigniew Zamacjowski), un peluquero polaco, azotado por un amor enfermizo que lo lleva a vivir muchas dificultades y a cometer muchos errores. Está casado con Dominique (July Delpy), una hermosa mujer francesa, que lo obliga a huir de su lado con el argumento de que su matrimonio no ha sido consumado. Queda entonces solo, sin dinero y, como un inmigrante abandonado, termina dejando Francia y buscando refugio en su patria. Allí es acogido por su hermano y con el apoyo de él y de su amigo Micolaj (Janusz Gajoz) sale adelante y en poco tiempo es un exitoso negociante. Su intención ahora es recuperar a Dominique quien rehuye a sus llamadas y se niega a atenderlo. Recuperarla será una tarea difícil, pero tratará de hacerlo buscando igualar la actitud de su exmujer, así exteriorice su locura y sus deseos de venganza.

Blanco es la igualdad que asume su papel desde la desigualdad y que debe estar por encima del poder y del dinero. Blanco es la ausencia de sentimientos que impiden el desarrollo de relaciones dignas y constructivas. Blanco es esa búsqueda del sentido de la vida que se debe imponer para evitar llegar a depresiones profundas que sí llevan al caos y a la perdición. Blanco es la condición humana movida por emociones donde la obsesión y la locura son el castigo del amor. Blanco son los puentes, la nieve, el cielo, las calles, las palomas que emigran, las imágenes de la boda, el auto de Dominique, la estatuilla que Karol lleva consigo, los largos pasillos del metro... hasta los colores que aparecen opacados. Blanco es Polonia que sale del comunismo y entra a la democracia en la nueva Europa, después de la caída del muro de Berlín. Por consiguiente, Blanco es este nuevo país capitalista que termina imponiendo al poder y al dinero como eje de su destino, así como Dominique y Carol que terminan siendo prisioneros de sus deseos.

Un drama que simboliza hasta dónde puede llegar la condición humana con sus obsesiones, su inseguridad y sus experiencias negativas. Al mismo tiempo manifiesta cómo las leyes de un país pueden llevar a quienes no pertenecen a él, a situaciones de marginamiento y total abandono. Es todo un derroche de orgullo y de poder, combinados con venganza, que impide la realización del deseo amoroso y la construcción de unas vidas en un plano de igualdad. Nuevamente su director Krzysztof Kieslowski nos da una visión del ser humano llena de contradicciones en una sociedad injusta con sus ideales revolucionarios.

miércoles, 20 de junio de 2012

TRILOGÍA DE LOS COLORES: ROJO


Blanco, azul y rojo son los colores de la bandera francesa que motivaron al productor y director polaco Krzysztof Kieslowski para la realización de la Trilogía de los colores. A través de ellos examina los ideales revolucionarios franceses donde el azul significa libertad; el blanco, igualdad y el rojo, fraternidad. Tres colores que muestran los valores políticos desde la bandera y desde la misma cotidianidad ya que son los valores guía de los derechos humanos. Empecemos nuestro recorrido por el último de ellos.

Valentine: ¿Cómo arreglar el mundo?
El juez: Basta con que sea usted misma.

Rojo es la historia de Valentine (Irene Jacob), una joven estudiante y modelo que trata inútilmente de llevar una buena relación con su novio, y el juez Joseph Kern (Jean-Louis Trintignant), un hombre solitario y ya retirado que dedica su tiempo a espiar las llamadas telefónicas de sus vecinos. Se conocen porque ella atropella a su perro y va a su casa buscando reparar su falta. Allí encuentra a un hombre huraño y desesperanzado que poco le importa lo sucedido y debe usar sus armas como la calidez y la fraternidad para llegar a él y cambiarle el color a su vida. Se teje entre ellos una amistad que los acerca, los descubre, les permite compartir sus penas y empezar a mirar el mundo con optimismo. Así, mientras Valentine representa la esperanza y muchos valores que el juez poco a poco va recuperando, éste le brinda una claridad en sus ideales y toda su confianza. Sin embargo, cuando ella viaja a uno de sus desfiles y él le promete que la verá por TV, se encuentra con la tragedia ocurrida en el Canal de la Mancha donde han naufragado cientos de pasajeros y solamente siete han sido rescatados. Uno de ellos es Valentine y el otro es su vecino Auguste, quien ha estado cerca de Joseph y de ella, pero que por circunstancias especiales no había conocido. Sólo ahora en el accidente, cuando parecen encontrarse, vemos al juez sonriente vaticinando un buen futuro para ellos.

“Tengo un creciente presentimiento de que todo lo que realmente nos importa somos nosotros mismos. Incluso cuando descubrimos a los demás, seguimos pensando en nosotros mismos”. Krzysztof Kieslowski

Rojo es la “fraternidad”, un sentimiento profundo que llega del alma y crea el gusto por estar juntos sin importar las diferencias de los participantes. Rojo es la solidaridad que se nutre del respeto, del amor y de la esperanza. Rojo es también la soledad, esa carencia de afecto y ese deseo de tener a alguien cerca para compartir con él los silencios, las miradas, los abrazos y el calor de su cuerpo. Rojo es el color del amor, del sufrimiento por el pasado en medio de la soledad y de la esperanza en un futuro pleno de energía. Rojo es esta relación entre generaciones diferentes que desata un apasionamiento capaz de acercarlos en el camino del aprendizaje, de la aceptación y de la ternura. Rojo son los objetos que rodean a los protagonistas: el auto, el bar, el teatro, la casa de Joseph, los avisos publicitarios, las cobijas, las cortinas, los labios… ROJO es esta obra maestra del cine europeo -Polonia, Francia y Suiza- sacudida de emociones y de esperanzas en un futuro mejor. Todo un regalo de optimismo en el ser humano, creado en 1994 y que en 99 minutos y con una excelente fotografía, nos recuerda cómo nos entrecruzamos sin darnos cuenta y cómo el amor logra finalmente tejer esa red entre los humanos.