Iniciamos este nuevo año con la película "Cumbres Borrascosas", dirigida y producida por la inglesa Emerald Fennell, quien hizo una adaptación de la novela romántica, gótica y victoriana de Emily Brontë, escrita en 1847. La crítica ha comentado que es una producción bastante exagerada, deslumbrante y muy alejada del escrito original. Sin embargo, su directora y productora asegura que en su versión 2026 quiso ser “clásica, posmoderna, fiel y renovadora”. En 2 horas y 16 minutos se realiza esta interpretación personal que conlleva una tormenta emocional en la que sobresalen la pasión, la obsesión y la venganza. Tiene muchas diferencias con la obra de Brontë: ignora la segunda parte de la novela, elimina personajes y cambia el papel de otros, intensifica las escenas sexuales hasta el cansancio, los protagonistas se ven mayores y no explora la diferencia de clases, ni critica a la moral victoriana, entre muchas otras. Fennell las acepta y defiende su intención de hacer una adaptación cinematográfica que capte “la profundidad del sentimiento humano y cómo existe de forma profunda”. Es decir, una relación con menos represión y más erótismo. Por eso también pone comillas al título de esta producción.
En este drama, el protagonista
Heathcliff (Jacob Elordi) es un niño huérfano que llega a la familia Earnshaw
donde es adoptado por un padre amargado y amante de la bebida y el juego. Allí
crece, al lado de la hija del dueño, Catherine (Margot Robbie), con quien
establece una relación intensa de amistad y de amor profundo a través de los
años. La poca fortuna del padre escasea cada día más y “Cathy” recibe la
propuesta matrimonial de un hombre rico y aristócrata, Edgar Linton. Ella
termina aceptándolo y de inmediato Heathcliff, con el corazón roto, desaparece por
un buen tiempo, hasta que regresa lleno de odio y de rencor, decidido a alterar
la vida de la pareja. Mostrará su cara la violencia, el odio, la venganza y el
salvajismo de este personaje, quien también transmitirá una carga de erotismo y
de pasión desbordante como se verá entre los protagonistas que se aún aman y no
han podido olvidarse. De este modo, los espectadores podrán ver una historia
extremadamente apasionada, pero también dolorosa y destructiva.
“Fennell rompe pronto con la narrativa de Brontë y permite que la relación se consuma repetidamente, desplazando el foco del romance frustrado hacia una historia sobre los excesos del deseo. La angustia romántica cede ante el espectáculo de la pasión". Visión general creada por la IA


















