Una obra de arte es esta producción basada en la vida del famoso escritor del siglo XX, Franz Kakfa. Cada palabra, cada imagen, cada disposición narrativa tienen un peso único e inequívoco, y una razón de ser y de estar allí. Para lograrlo, presenta al espectador una estructura fragmentada, con diferentes personajes contando partes de la historia, secuencias oníricas de algunos segmentos de sus libros, y reflexiones de hoy sobre la obra para hacer de ella un texto moderno y creativo. En otras palabras, emplea un mosaico caleidoscópico que utiliza diferentes imágenes y escenas tomadas de la imaginación del protagonista y de los productores de este film, sin orden lógico, para recrear su vida. Así, en 127 minutos y bajo la dirección de la franco-polaca Agnieszka Holland se construye este biopic (forma abreviada de biographic picture) de Franz desde su nacimiento en 1883 en Praga, hasta su muerte en 1924 en Viena después de la Segunda Guerra Mundial.
La cinta sobre este escritor que
no fue reconocido en vida, pero sí después de su muerte -gracias a la
desobediencia de su amigo Max Brod que no destruyó sus manuscritos como Franz lo
había pedido-, deja entrever sus obsesiones, inseguridades, fortalezas y
debilidades. Nació en una familia judío alemana acomodada que vivió en Praga,
con un padre fuerte y autoritario, una madre tímida y acogedora, y cinco hermanos,
de los cuales sobrevivieron tres hermanas. Siempre apareció al margen de la
vida cotidiana en su familia, salvo con una de sus hermanas que fue su eterna acompañante
y cómplice incondicional de su dedicación a la lectura. Estudió derecho y
trabajó con desgano en el área legal de una compañía de seguros, mientras
incursionaba de manera clandestina en las letras y en su pasión por la
literatura. Sostuvo relaciones cercanas con algunas mujeres, al
punto de estar próximo a contraer matrimonio y al mismo tiempo cancelar su boda
por descubrirse enamorado locamente de una periodista y traductora. Rechazó con
vehemencia la autoridad de su padre y la sociedad conservadora a la que
perteneció e intentó unirse al ejército durante la Primera Guerra Mundial. Todo lo anterior, sin
olvidar la identidad judía, la enfermedad que lo aisló de su trabajo a los 40
años y sus pocas relaciones con el mundo que lo rodeaba.
Estas vivencias recreadas en la película FRANZ dan la expresión a un espíritu sensible e inquieto, a sus obsesiones, temores y presiones emocionales, a su inteligencia y capacidad para expresar su mundo interior, y a muchas facetas de su personalidad que acompañaron siempre su vocación de escritor y su inigualable obra marcada por la comprensión de la naturaleza humana.
“La literatura es
siempre una expedición a la verdad”.
“Cualquiera que
conserve la capacidad de ver la belleza no envejecerá nunca”.
“Creo que solo hay
dos pecados de los que nacen todos los demás, la impaciencia y la indiferencia.
Por impaciencia nos expulsaron del paraíso y por indiferencia no regresamos a
él”. Franz Kafka
