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jueves, 9 de abril de 2015

MILK

 Yo nací con unos padres heterosexuales y tuve profesores heterosexuales, en una sociedad ferozmente heterosexual... ¿Por qué entonces soy homosexual?
 
 Pido que el movimiento continúe, porque no se trata de la ganancia de una persona, ni del ego, ni del poder... es por nosotros. Y no sólo los gay, negros, asiáticos, ancianos, discapacitados... nosotros... los sin esperanza... que nos rendimos y no podemos vivir solos. Pero sin esperanza no vale la pena vivir. Así que tú, y tú y tú tienes que darles esperanza. Tienes que darles esperanza. 
Si una bala entra en mi cerebro que destruya las puertas de todos los armarios. Os pido que el movimiento continué porque no importa el beneficio personal ni el ego ni el poder, solo importa que las minorías estén ahí arriba.

“Mi nombre es Harvey Milk”, como se le conoce en español, es una película estadounidense basada en hechos reales que atiende el tema de la lucha que han dado los homosexuales para ganar sus derechos. En este caso, se centra en la historia del primer gay elegido en los EU para ocupar un cargo público en la Junta de Supervisores de San Francisco en 1977. Llegar allí no ha sido fácil para Harvey Milk. Él, un tipo carismático, agradable y expresivo no puede soportar tanta represión. Debe revalidarse ya que necesita mostrarse para que la sociedad lo acepte. Por ello, ha debido salir del clóset a sus 42 años, dejar su empleo y huir a un barrio de San Francisco donde inicia su lucha política a favor de los derechos de los gays. Será rechazado por su orientación sexual, dará la cara al recelo y a las amenazas de un buen número de norteamericanos y se ganará la enemistad de los políticos cercanos y artistas del momento. Sin embargo, logrará despertar entre sus seguidores ese sentimiento de igualdad y de búsqueda de los derechos vulnerados hasta poder representarlos en un puesto público. Animará entonces a los gays y lesbianas a que revelen su opción sexual en su trabajo, en sus hogares, en su grupo de amigos porque no deben aceptar más discriminación y deben empezar a existir. En sus marchas e intervenciones públicas hablará de la necesidad de vivienda, empleo, educación y esperanzas de un futuro mejor. Su voz no dejará de oírse, así sea acallada por los enemigos cercanos en los gobierno.
 
No ha sido fácil abrir este camino en la sociedad moderna y hacer historia. Ha sido difícil poder ganar derechos donde la homosexualidad ha sido considerada como una enfermedad mental, tratada incluso con electrochoques, y vista como una anormalidad o depravación del ser humano. Por fortuna, aparecen seres como Harvey Milk que llegan a ser abanderados de una generación que los mira con otros ojos, más abiertos a la tolerancia y a la comprensión. Porque no solo defendió a los homosexuales, sino también a otros grupos minoritarios buscando siempre la igualdad de derechos y la oportunidad para todos. En la actualidad, el nombre de este héroe aún resuena. Se necesitan personajes como él en muchos ámbitos de nuestra sociedad que todavía sufre el hostigamiento y la animadversión hacia los homosexuales. Es marcado el número de suicidios por esta causa y de quienes aún, de forma clandestina, manifiestan sus preferencias sexuales.
En 128 minutos, Gus Van Sant logra impactar con esta cinta que tuvo ocho nominaciones a los Oscar del 2008, y los premios a mejor actor y mejor guión original. Sean Penn es su protagonista con una destacada actuación cargada de humanismo y emotividad, incapaz de dejar indiferente al espectador. La película fue filmada en San Francisco en su totalidad y algunas escenas fueron grabadas en los lugares originales de la historia.